En la fotografía buscamos transmitir una sensación de soledad, vacío e individualidad, retratando la relación íntima entre una mujer solitaria y el espacio que habita. Trabajamos con un alto contraste entre luces y sombras y eligiendo una paleta de colores cálida pero apagada. La protagonista aparece sentada, como en una especie de espera, vestida con un abrigo rojo que resalta fuertemente sobre el fondo opaco de la casa. Ese rojo no solo la separa del entorno, sino que sugiere una voluntad de estar lista, de salir o de ser vista, en contraste con el estado casi detenido, silencioso y desgastado del lugar. Nos interesaba que el espacio no acompañara esa posible expectativa, sino que operará en tensión con ella.
Después de probar varias puestas de luces, y distintas posiciones, optamos por elegir ésta como foto final. Utilizamos el enfoque manual con un lente 18-55 en 18mm, iso 400 con un f.4 y 1/20s. Lo que hicimos fue probar que luces podíamos dejar encendidas y luego elegimos oscurecer todo el ambiente, dejando prendidas solo el velador cálido, junto con la luz que alumbraba el pasillo. También usamos dos veladores cálidos a los costados en la parte superior, con cartulinas negras en forma de snoot, a 45° cada uno, para que el personaje tenga una iluminación más puntual y no se pierda en las sombras.
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